Tragedia sin precedentes en Venezuela, ascienden a 2.295 los muertos tras los devastadores terremotos

Venezuela atraviesa una de las mayores catástrofes naturales de su historia reciente luego de los dos fuertes terremotos registrados el miércoles pasado. El balance oficial difundido por las autoridades elevó a 2.295 la cantidad de personas fallecidas, mientras que 11.267 resultaron heridas como consecuencia del colapso de edificios, viviendas y otras estructuras en distintos puntos del país.
La actualización de las cifras fue dada a conocer por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, en momentos en que continúan las tareas de búsqueda entre los escombros y la asistencia a miles de damnificados.
Los movimientos sísmicos ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El primero alcanzó una magnitud de 7,2 y se produjo a una profundidad de 13 kilómetros, mientras que el segundo llegó a 7,5 con un foco ubicado a 10 kilómetros de profundidad.
Ambos tuvieron su epicentro en el estado de Yaracuy. El primer temblor se localizó cerca de la ciudad de San Felipe y el segundo a unos 23 kilómetros al sudeste de Yumare, una zona donde funcionan importantes instalaciones vinculadas a la industria petrolera.
El organismo estadounidense activó dos alertas rojas mediante su sistema PAGER al considerar que existía una elevada probabilidad de daños generalizados y un importante número de víctimas. En su evaluación técnica, estimó un 44% de posibilidades de que la cifra de fallecidos supere las 10.000 personas y un 30% de que sobrepase las 100.000 tras el segundo sismo.
Las autoridades venezolanas informaron que desde el inicio de la emergencia ya se registraron cientos de réplicas. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, indicó que el número alcanzó las 400, manteniendo en alerta permanente a los organismos de protección civil y dificultando las tareas de rescate.
Horas después del desastre, el Ejecutivo declaró el estado de emergencia en todo el país y anunció una serie de medidas extraordinarias para atender la situación. Entre ellas se dispuso la suspensión de las clases durante una semana, la paralización de las actividades laborales no esenciales y la evacuación obligatoria de los inmuebles que presenten daños estructurales.
También fue conformado un Estado Mayor para la Contingencia, integrado por representantes de las áreas de seguridad, salud, infraestructura, economía y protección social, con el objetivo de coordinar la respuesta nacional frente a la crisis.
Las consecuencias sobre los servicios públicos también fueron significativas. El Aeropuerto Internacional de Maiquetía dejó de operar debido a los daños detectados en sus instalaciones, mientras que los sistemas de Metro y Ferrocarril suspendieron sus recorridos para inspeccionar la infraestructura.
De manera preventiva también se interrumpió el suministro de gas en sectores donde hubo derrumbes. A esto se suman cortes de energía eléctrica en Caracas y La Guaira, además de inconvenientes en el abastecimiento de agua que afectan a Caracas, Miranda, La Guaira, Yaracuy, Falcón y Zulia.
Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno declaró en estado de alerta a toda la red pública y privada de salud y convocó al personal médico, de enfermería y sanitario a incorporarse a sus puestos para reforzar la atención de los heridos.
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, confirmó que los terremotos fueron percibidos en gran parte del territorio nacional y señaló que uno de los sectores con mayores daños fue Altamira, en Caracas, donde se registraron derrumbes de edificios y viviendas. Además, pidió a la población permanecer en espacios abiertos mientras continúe el riesgo de nuevas réplicas.
Las imágenes difundidas desde diferentes ciudades muestran estructuras parcialmente colapsadas, calles cubiertas de escombros, evacuaciones masivas y equipos de rescate trabajando de manera ininterrumpida para localizar sobrevivientes.
El impacto del fenómeno también se sintió fuera de las fronteras venezolanas. Habitantes de Colombia y de otros países de la región reportaron los movimientos sísmicos, mientras que dentro de Venezuela hubo registros en Caracas, Bolívar, Aragua, Falcón, Anzoátegui, Lara, Táchira, Sucre, Delta Amacuro, Monagas, Miranda, Guárico, Barinas y Portuguesa.
Tras los terremotos, el Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos emitió advertencias preventivas para distintos sectores costeros de Venezuela, Aruba, Bonaire, Puerto Rico y las Islas Vírgenes. Sin embargo, horas más tarde todas las alertas fueron levantadas al descartarse la posibilidad de olas destructivas.
Los organismos de emergencia continúan desplegados en las zonas más afectadas mientras prosiguen las tareas de rescate, la evaluación de daños y el monitoreo constante de la actividad sísmica ante la posibilidad de nuevos movimientos.
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