En el santuario de la Virgen del Cerro se perdieron varias vidas y todavía no se realizan controles

Foto: Que Pasa Salta
  • Por: Emi Alonso para Que Pasa Salta
Un juicio marcaría un antes y un después.

El mítico Cerro de la Virgen, reconocido por ser la sede de atención de María Livia Galliano, es el punto de encuentro de decenas de miles de personas que se congregan en torno a la fe en la Virgen María. La mujer se presenta como una especie de pastora del rebaño que la busca sábado a sábado por ser la elegida por la madre del mesías para traer su mensaje a la tierra.

Con este discurso, y un poco de ayuda de algunos medios de difusión masiva, el número de fieles ha crecido exponencialmente a lo largo del tiempo desde su llegada al cerro en el año 2001. Las enormes masas no solo se movilizan desde la Ciudad de Salta, sino que en su mayoría se tratan de visitantes de todo el país, con diferentes paquetes de un tour religioso, para nada barato, para realizar el recorrido de más de mil kilómetros.

Durante los primeros años no se conocía la cifra de accidentes, y mucho menos de decesos en el imponente santuario que ocupa más de 32 hectáreas. La muerte de una mujer hace más de 4 años expuso la verdad en cuanto al marco de normativas que debían regular una actividad del porte como la que se lleva a cabo en el cerro.

El 28 de noviembre de 2015, Gloria Armella cae de una unidad de Transal, perteneciente al servicio urbano de colectivos, mientras descendía del santuario. Cabe señalar que SAETA pone a disposición del evento, unidades para trasladar a las personas que no tienen la posibilidad de subir a pie. Tras la caída, Armella es trasladada de urgencia al Hospital San Bernardo, donde curiosamente se encontró con otros accidentados en el mismo circuito. El fatal desenlace se produce al día siguiente; ese sería el comienzo de una causa judicial que marcó un antes y un después, y que dejó algunos puntos debajo de la alfombra.

Cualquier “ciudadano de a pie” que pretenda realizar congregaciones de personas, sin alcanzar los exorbitantes niveles en la peregrinación de la Virgen del Cerro, debe cumplir con normativas de seguridad, entre otras las que establece la Ley 19587 y el decreto 351. Ciertamente, María Livia Galliano y su esposo Carlos Obeid no contaban con este, o nunca fue puesto a disposición de la hermana de la víctima, Sandra Carral Garcin, quien afanada por encontrar justicia no solo por su hermana sino también las otras víctimas, llevó a cabo una profunda investigación junto al periodista Franco Hesling, publicada en el libro “La Virgen del Cerro – Refundar el mito”.

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