Milei profundiza alianza con EEUU y activa un inédito despliegue militar conjunto

La relación entre Argentina y Estados Unidos atraviesa una etapa de redefinición profunda. Al reciente acuerdo comercial y de inversiones firmado por la administración de Javier Milei se suma ahora un componente clave que refuerza el alineamiento estratégico entre ambos países: la cooperación militar. En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, el Gobierno argentino acelera su acercamiento al aparato de defensa norteamericano con decisiones concretas y de alto impacto.
Uno de los ejes centrales de esta nueva etapa es la preparación del ejercicio militar conjunto “Atlantic Dagger” (“Daga Atlántica”), previsto para abril. Se trata de un despliegue inédito por su magnitud y nivel de complejidad, que incluirá maniobras vinculadas a operaciones especiales, contraterrorismo, rescate de rehenes y acciones conjuntas de alta intensidad. La Patagonia aparece entre las zonas seleccionadas para el desarrollo de las prácticas.
Por el lado argentino, la coordinación estará a cargo del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (EMCO) y el Comando Conjunto de Operaciones Especiales (CCOE). Se prevé la participación de alrededor de 125 efectivos, principalmente de unidades de comandos del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada.
Desde Estados Unidos ya está confirmada la presencia de unidades de élite: los Green Berets (Boinas Verdes) del Ejército, el Air Force Special Operations Command y elementos del Marine Special Operations Command (MARSOC). La dimensión del ejercicio marca un punto de inflexión en el nivel de integración operativa entre ambas fuerzas.
En paralelo al anuncio del mega ejercicio, el Ejército Argentino recibió un segundo lote de cuatro Vehículos de Combate Blindado a Ruedas (VCBR) 8×8 M1126 Stryker, adquiridos a Estados Unidos a mediados del año pasado. Con esta entrega, ya son ocho las unidades disponibles en el país.
La operación total contempla la incorporación de hasta 207 vehículos, con un desembolso que superará los 400 millones de dólares. La compra se realiza a través del programa Foreign Military Sales (FMS), el mecanismo que Estados Unidos utiliza para proveer armamento a países aliados.
Los Stryker cuentan con blindaje capaz de resistir fuego de armas ligeras y metralla, sistemas automáticos de extinción de incendios y estaciones de armamento remoto. Pueden operar con ametralladoras pesadas calibre 12,7 mm o lanzagranadas automáticos, transportar hasta nueve soldados y reducir al mínimo la exposición de la tripulación gracias a sistemas de visión térmica y periscopios. Su diseño permite, además, reemplazar motor y transmisión en apenas dos horas, una ventaja clave en escenarios de campaña.
El plan de rearme no se detiene ahí. Tras la compra de los cazas F-16 a Dinamarca por unos 300 millones de dólares, el Gobierno anticipó que reactivará las negociaciones con Washington para adquirir helicópteros UH-60 Black Hawk. La intención es reemplazar a los veteranos Bell UH-1H y Huey II que aún permanecen en servicio.
La compra inicial sería de tres aeronaves, con la proyección de ampliar la flota hasta diez unidades. Cada helicóptero tendría un costo superior a los dos millones de dólares y formaría parte de un remanente de UH-60L que la Armada estadounidense retirará de servicio.
Así, entre ejercicios conjuntos, equipamiento pesado y nuevas negociaciones, la política de defensa se consolida como uno de los pilares del vínculo entre Buenos Aires y Washington. Más allá de los acuerdos económicos, la Argentina redefine su posicionamiento internacional con decisiones que ya se traducen en movimientos concretos sobre el terreno.
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