Nueva alarma laboral: El monotributo dejó de crecer y ya no contiene la pérdida de empleo formal

El mercado laboral argentino sumó una nueva señal de preocupación. Después de varios meses en los que el trabajo independiente funcionó como una alternativa para quienes perdían un empleo registrado, el monotributo comenzó a retroceder. En abril volvió a caer y acumuló su segundo descenso consecutivo, un comportamiento que especialistas interpretan como el agotamiento de una de las principales vías de contención frente a la pérdida de puestos de trabajo formales.
De acuerdo con un relevamiento elaborado por CP Consultora, durante abril se perdieron 11.000 inscriptos en el régimen de monotributo. Si se compara con febrero de este año, la reducción alcanza los 16.000 trabajadores.
El dato representa un cambio respecto de la tendencia observada desde julio de 2025. Entre ese mes y febrero de 2026, el régimen había incorporado 48.800 nuevos contribuyentes, consolidándose como una salida para quienes quedaban fuera del empleo asalariado.
El monotributo suele concentrar actividades que requieren baja inversión inicial y escasa especialización. Allí se encuentran trabajadores de plataformas de transporte y reparto, pequeños comercios, emprendimientos gastronómicos, servicios de reparación, mantenimiento, cuidados personales y asistencia social, entre otras ocupaciones.
La interrupción de ese crecimiento abre un nuevo escenario para el mercado laboral. Según el análisis de la consultora, quienes pierdan un empleo formal podrían encontrar cada vez menos posibilidades de generar ingresos mediante el trabajo independiente, lo que incrementaría el riesgo de un aumento del desempleo durante el segundo trimestre del año. Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que incluyen empleo registrado e informal, serán difundidos en septiembre.
El empleo privado continúa en retroceso
El informe también refleja que el empleo asalariado privado registrado mantiene una tendencia negativa. En abril volvió a registrar una caída y ya acumula once meses consecutivos de retroceso.
Los sectores con mayor demanda de mano de obra fueron los más afectados. Comercio, industria y construcción concentraron gran parte de la pérdida de puestos laborales, mientras que ramas como energía, minería, actividades primarias y finanzas mostraron un mejor desempeño, aunque con una participación menor dentro del total del empleo nacional.
En comparación con noviembre de 2023, antes del cambio de gestión nacional, el empleo privado registrado registra una disminución acumulada de 235.400 puestos de trabajo.
Menos empresas generan empleo
El deterioro también alcanza al entramado productivo. Según CP Consultora, la cantidad de empresas empleadoras suma 27 meses consecutivos de descenso.
Durante el cuarto trimestre de 2025 se contabilizaron alrededor de 540.000 empresas con personal registrado, el nivel más bajo desde 2007. Paralelamente, la creación de nuevas firmas se ubica en uno de los pisos más bajos desde 2002, si se excluye el período de la pandemia, mientras continúan aumentando los cierres de establecimientos.
Para la consultora, estos indicadores muestran una menor capacidad de la economía para generar empleo y nuevas actividades productivas.
Los salarios frenan su caída, pero aún no recuperan terreno
En materia de ingresos, el informe señala que la desaceleración de la inflación permitió estabilizar parcialmente el poder adquisitivo, aunque todavía no se observa una recuperación sostenida.
Durante junio, el indicador promedio de paritarias elaborado por CP Consultora mostró una mejora real del 2,3%, mientras que el salario privado medido por el Indec evidenció un escenario de estancamiento luego de las caídas registradas durante los primeros meses del año.
Los especialistas sostienen que una inflación cercana al 2% mensual alcanza para evitar nuevas pérdidas significativas del poder de compra, pero todavía resulta insuficiente para recomponer el deterioro acumulado. Según el análisis, una recuperación más consistente dependería de una desaceleración mayor de los precios y de incrementos salariales que se incorporen de manera permanente a los básicos.
Mientras tanto, el panorama laboral combina tres señales de alerta: menos empleo registrado, un monotributo que dejó de absorber a quienes quedan fuera del mercado formal y una reducción sostenida en la cantidad de empresas que generan trabajo. Todo ello configura un escenario que continuará bajo seguimiento en los próximos meses, cuando se conozcan las nuevas estadísticas oficiales sobre empleo y actividad económica.
Fuente: Data Gremial




