Género

La golpeó, orinó su ropa y la amenazó con un video íntimo para retenerla: La fiscal de género de Metán no detuvo al potencial femicida ni le puso custodia a la víctima

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A pesar del historial de violencia física, sexual, psicológica y digital, la Fiscalía de Género de Metán —a cargo de María del Huerto Ruiz— decidió no detener al agresor ni brindar custodia policial a la víctima, quien teme por su vida. Hasta dejó de asistir a clases “porqué le daba vergüenza asistir con moretones”.

No quería salir de la comisaría. Tenía miedo. Yo corro peligro saliendo de acá”, dijo a InfoSalta con angustia una joven de 27 años oriunda de Metán, luego de realizar su tercera denuncia por violencia de género contra su expareja, A.L.M., de 28 años.

El potencial femicida trabaja como perforista en Santa Cruz para la empresa MD Perforaciones. Regresa a la ciudad del sur salteño cada 15 días y, según consta en las denuncias, aprovecha esos viajes para hostigar, agredir y amedrentar a la joven.

En su testimonio ante InfoSalta, la víctima contó con crudeza el calvario que viene atravesando desde hace más de tres años: “Venía aguantando violencia, muchos vecinos del barrio de él me ayudaron, cuando yo estaba conviviendo con él. Él consume estupefacientes, tiene antecedentes y me amenazaba con un video íntimo para que no me fuera. Me orinó los calzados, me tenía prácticamente cautiva”.

La situación llegó a un punto límite cuando el agresor la llevó en su auto al río y comenzó a golpearla brutalmente. “Puse el seguro, pero me pegó una piña al vidrio. Se rompió y me cayó encima. Me desmayé. Me desperté cambiada en su casa, con ropa limpia, la ropa con sangre porqué me cayo vidrio en mi cuerpo, la lavó la madre de él, la familia es cómplice”, relata, todavía conmocionada T.

Su primera denuncia fue en febrero de 2024, cuando cursaba un embarazo de 8 semanas. Ese día fue encontrada desmayada en una plaza de la “villa San José”, por la Policía Motorizada: “esa fue su única detención que duró un día”, manifiesta la joven.

El motivo de la golpiza, según relató, fue que llegó tarde para ir al control médico por su embarazo. A los seis meses perdió el embarazo, producto del estrés y la violencia que sufría.

La joven cuenta que “recién el mes pasado logró separarse del agresor”.

La segunda denuncia la hizo en mayo de 2025, ante la comisaría local. Al no obtener respuestas, acudió también a la denuncia web del Ministerio Público Fiscal. Sin embargo, nada cambió.

Hace seis meses que está en Metán, no se regresó al sur a trabajar, creo que es para controlarme. Me orinó la ropa, me amenazaba con el video íntimo. Yo alquilaba un departamento para estar más segura, pero por miedo tuve que irme a la casa de mis padres”, explicó a este medio T.

Estaba estudiando para maestra nivel inicial pero deje porque me daba vergüenza ir toda llena de moretones a las clases, me gustaría volver a retomar mis estudios”, expresa la víctima.

Pese a contar con tres denuncias, antecedentes de violencia, amenazas digitales y pruebas físicas, la abogada María del Huerto Ruiz, integrante de una Fiscalía especializada en género de Metán, según la víctima que se encontraba en el lugar escuchando, habría dicho a las fuerzas policiales: Quiero ver si me conviene detenerlo”, palabras que dejaron atónitos a los policías que estaban consultando que pasos a seguir ante la gravedad del hecho.

Una declaración alarmante que evidenciaría no solo la falta de perspectiva de género, sino una peligrosa inacción judicial que a las claras queda expuesta al no detener al agresor ni poner custodia a la víctima.

En lugar de accionar para resguardar a la víctima, el expediente fue derivado a la Fiscalía N°2 de Metán, que también, según T. la Aux. Fiscal “decidió no intervenir, esperando una definición de la propia fiscalía de género”.

Acompañamiento ausente, hostigamiento presente

La víctima también denunció mediante un posteo de Facebook desesperada porqué el victimario haga realidad sus amenazas que la familia del agresor la hostiga constantemente y que teme una represalia aún mayor por haber hecho públicas las situaciones vividas.

El miedo la llevó incluso a permanecer horas dentro de la comisaría sin querer volver a su casa. No recibió ni un botón antipánico, ni consigna policial, ni contención institucional.

Luego de hacerse viral su historia, asegura que “dos chicas más se contactaron con ella asegurando haber vivido situaciones similares con el hermano del agresor”.

Esto da cuenta de un patrón de violencia que la justicia sigue ignorando.

El grito que se volvió viral

La joven, harta del silencio judicial, compartió un conmovedor posteo en sus redes que rápidamente se viralizó:

“Ya pasé por todo esto lamentablemente, y no se lo deseo a nadie 🥺

Ninguna mujer se merece ser maltratada ni humillada por alguien que se dice ser hombre.

NO aguanten nada por miedo, PORQUE NUNCA ESTAMOS SOLAS.

No se dejen pegar por un supuesto amor, no se dejen humillar por un hombre sin valores.

Ustedes valen mucho. Yo fui parte de eso una vez, y créanme que ese miedo hay que soltar.

Dejé de estudiar, dejé de ver a mi familia, dejé miles de cosas por miedo.

Hoy puedo ser libre de contar el sufrimiento que venía pasando.

Muchas veces callé por miedo.

Cuando denunciaba, su estado económico siempre ganaba.

Vivía con miedo de no volver a casa.

Pero un día entendí que MI HIJA ME ESPERABA EN CASA… 😢 y ese miedo se tenía que ir”.

https://www.facebook.com/share/p/1CKrML682y

¿Qué más tiene que pasar?

La Fiscalía de Género de Metán no actuó de forma inmediata para garantizar la seguridad de la víctima, ni investigó los delitos denunciados y o detuvo al agresor. La desprotección institucional no puede continuar siendo parte de la cadena de violencia. Un sistema que no protege, también es responsable.

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