La esperada lluvia por los salteños llegó con furia: agua, viento y granizo. Fu un torrencial aguacero de una media hora, con menos de cinco minutos de piedras, todo suficiente para provocar daños en distintos puntos de la ciudad.

Bien avanzada la noche del miércoles, seguían apareciendo familias cuyas casas fueron seriamente dañadas por las lluvias, para quienes se solicitaban ayuda. Automóviles estancados por sectores desbordados en la ciudad, y en zonas en donde la bicisenda cumplió el rol que la gran mayoría de los habitantes alertó, menos las autoridades municipales.

Los estacionamientos de bici, un mamotreto carísimo, según la inversión municipal, pero inconvenientes para una ciudad que ante las lluvias necesidad espacio libre para que se escurran las aguas. El temporal tuvo sus minutos de una feroz granizada que se manifestó en mayor cantidad en la zona sur de la ciudad, según registrado vecinos en las imágenes que se pueden ver en esta misma página.

Varias casas también se vieron inundadas por las aguas, y algunas precarias dejaron a sus habitantes prácticamente sin nada, que se esperaba anoche que fueran asistidas por la Municipalidad capitalina. El Expreso

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