Sucedió en la localidad de Campo Quijano. Un joven se hizo pasar por sacerdote para pedir dinero y ayuda a vecinos. Consiguió alojamiento gratis, un ayudante e intentó dar una misa; hasta que fue denunciado, consignó La Llave del Portal.

En cada puerta brindaba un nombre falso con el supuesto oficio eclesiástico: se presentaba como el “Padre Pablo” y decía ser el nuevo cura de la Parroquia Santiago Apóstol; a continuación pedía dinero o ayuda para el servicio de la fe.

Gracias a las formas propias de un sacerdote y al conocimiento de datos sobre parroquias y nombres de otros curas, algunos vecinos confiados cayeron en la treta.

Con engaños consiguió albergue y comida en casa de una feligresa, donde manifestó su interés en conocer la histórica Capilla de Río Blanco. Así fue que el hijo de la dueña de casa hizo de guía y ayudante del “nuevo sacerdote”, y salió con él hacia el lugar.

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