Diputados de Juntos por el Cambio y el bloque Consenso Federal intentaron realizar una sesión especial para tratar la Ley de Biocombustibles, que ya cuenta con media sanción en el Senado. La sesión naufragó, ya que ni el el oficialismo ni el Interbloque Federal para el Desarrollo se hicieron presentes.

La ley en cuestión consiste en una prórroga hasta 2024 de una normativa sancionada en 2006 que vence el 12 de mayo. La misma establece que el combustible que se encuentra en los surtidores debe tener un corte de un 12% de bioetanol (derivado de la caña de azúcar o del maíz, utilizado para la nafta) y 10% biodiesel (derivado de la soja que produce el gasoil). Además, contempla una serie de beneficios impositivos a los productores de biocombustible.

La crisis que tuvo lugar en el Congreso responde al giro adoptado por el gobierno sobre la cuestión, cuyo bloque había votado a favor de la prórroga en el Senado en el mes de octubre y ahora se resiste a tratar la ley en Diputados. A su vez, el PJ gobierna muchas de las provincias donde se encuentran las plantas productoras de biocombustible, por lo que recibe una fuerte presión proveniente de este sector patronal. En su lugar, Máximo Kirchner presentaría un nuevo proyecto en Diputados que bajaría los cortes establecidos. Así, el bioetanol bajaría de 12 a 7% y el biodiésel de 10 a 5%.

Finalmente, el trasfondo son los choques que existen entre el capital agrario y los pulpos petroleros, que se disputan el mercado de los combustibles.

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