
• Por tratarse de adolescentes, InfoSalta no difundirá los nombres de los padres, madres ni acompañantes señalados en el relato de lo ocurrido, con el objetivo de preservar la identidad y el bienestar de las menores de edad.
La adolescente atravesó un momento de angustia minutos antes de su presentación y terminó llorando después de lo ocurrido detrás de camarines. Su entorno cuestiona la intervención de personas adultas vinculadas a un colegio de El Galpón y sostiene que la calificación fue modificada sin que los evaluadores comprobaran personalmente las condiciones de la prenda.
La noche que debía convertirse en un recuerdo especial de la secundaria terminó dejando a una de las participantes de la elección de la embajadora departamental de Río Piedras en medio de una situación de profunda angustia. Minutos antes de su presentación, la adolescente metanense fue obligada a quitarse parte de la estructura de su vestido, en un episodio ocurrido en los camarines.
Según explicó su entorno “se trataba de una contención propia de la prenda que había sido alquilada de acuerdo con las condiciones establecidas para la elección”. Aclararon, además, que “no era un miriñaque ni una enagua”.
La intervención se produjo cuando faltaba pocos minutos para que la joven saliera a escena. La situación la expuso frente a otras personas y alteró por completo los momentos previos a una presentación para la que se había preparado junto a las demás candidatas.
Después de la pasada, la estudiante rompió en llanto. Cabe mencionar que la angustia no estuvo vinculada con el resultado de la elección, sino con el modo en que, según su entorno, “fue tratada durante los minutos previos a su presentación”.
El otro punto que generó fuerte malestar fue la actuación del jurado. De acuerdo con lo señalado, después del episodio ocurrido en camarines “se habría solicitado que se redujera su puntuación por una cuestión relacionada con la vestimenta”. Sin embargo, ninguno de los integrantes del jurado habría concurrido a verificar personalmente el vestido para comprobar qué tenía realmente la prenda y si correspondía o no realizar alguna observación.
Desde el entorno de la joven sostienen que la prenda cumplía con lo establecido y que la estructura que le hicieron retirar formaba parte del vestido alquilado.
Por eso, el cuestionamiento no se limita al episodio de camarines. También apunta a la decisión de modificar la calificación sin que los propios evaluadores hubieran comprobado la situación.
El rol de los adultos en una fiesta de estudiantes
La participación de personas adultas en lo ocurrido también generó preocupación. Además se cuestionó particularmente la intervención de madres y acompañantes detrás de camarines, se supone que en una actividad protagonizada por estudiantes debería permitir que las candidatas disfruten de la experiencia sin quedar expuestas a enfrentamientos o situaciones de hostigamiento.
La elección tenía como protagonistas a 11 adolescentes que habían llegado para compartir una jornada especial junto a sus compañeros, independientemente de quién resultara elegida.
En ese contexto, los adultos tienen la responsabilidad de acompañar y cuidar, no de generar situaciones que puedan terminar afectando emocionalmente a las estudiantes.
La situación, además, no debe confundirse con el resultado de la elección. Desde el entorno de la participante aclararon que “no existe ningún cuestionamiento hacia la adolescente que fue elegida como representante estudiantil del departamento de Metán”.
Su elección es motivo de celebración y forma parte del sentido de estas fiestas. Las once candidatas merecen el mismo reconocimiento por haber participado y representar a sus comunidades educativas. El foco está puesto en lo sucedido detrás de camarines y en el trato que recibió una de las jovencitas.
El abrazo de una comunidad educativa
Después de aquella noche, la adolescente encontró contención en su familia y en la comunidad educativa de la institución a la que concurre en Metán.
Directivos, docentes y estudiantes estuvieron junto a ella y le brindaron acompañamiento durante los días posteriores. La institución trabaja especialmente en el cuidado de la salud mental de sus alumnos y la joven recibió allí muestras de afecto y respaldo.
Este martes por la tarde, además, sus compañeros, docentes y directivos le prepararon un recibimiento especial. Hubo regalos y muestras de cariño para una estudiante que es muy querida por toda la comunidad.
Ese acompañamiento resultó fundamental después de una experiencia que, para la adolescente, terminó muy lejos de lo que esperaba vivir.
Porque una elección estudiantil puede tener una ganadora, pero también debería dejar recuerdos felices en cada una de las participantes. Ganar o perder forma parte del juego; la humillación, el hostigamiento por parte de adultos que vuelcan sus frustraciones en estos eventos intentando que sus hijas ganen a como dé lugar pero sobre todo, el llanto de una menor de edad no deberían ser parte de una celebración pensada para ellas.
📌 Publicado por Diario InfoSalta




