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OPINIÓN | “El hijo de la novia”

  • Por: Pablo Barreto -Sociólogo- 

Maldita sociología, recuerdo que la vi hace muchos años y me gusto. Tengo un amigo que me dice: “que Darín hace de Darín” en todas las películas, y esta no es la excepción. Es un Darín autentico. La trama de la película está en el drama de una familia debido a la enfermedad de la madre. El Alzheimer, una enfermedad que va alterando la memoria al punto de que quien la tiene ya no recuerda a sus seres queridos. Esto es algo muy triste y muy desesperante para su hijo que justo cuando tiene algo que mostrarle para hacerla sentir orgullosa, ella ya no lo puede procesar intelectualmente.

Su padre un luchador idealista, que no entrego sus ideales ni si quiera para casarse por iglesia. No porque no amara su esposa, si no por sus profundos principios. La película no lo muestra. Pero, ¿cuáles son sus principios políticos? Que le llevaron a no querer casarse por iglesia. ¿Él era comunista, era anarquista? Solo podemos suponerlo. Pero sigamos con el filme. Como forma de honrar su fiel amor, a su esposa y madre de Darín. Decide dejar de lado sus principios y casarse después de 44 años de convivencia. Con esa intención, acuden a ver un sacerdote para llevar adelante la boda.

El personaje del sacerdote, es el más antipático de todos. Hábil con los números, parece más un burócrata más preocupado por las normas que el factor humano. Es muy divertida la charla con Darín cuando a final le niega la posibilidad del matrimonio. El cómo mezcla los hechos de su vida con la iglesia habrá hecho enojar a más de un católico. Sobre el final con un amigo actor de por medio se hace una boda falsa donde padre y madre. Por fin se casan. La cuestión es ¿cuál es el mensaje final? Los ideales son cosas del pasado, durante 44 años el personaje de Alterio no se quiso casar, en nombre de sus ideales. Esos ideales eran viejos, pasados de moda. Claro los ideales de Héctor AlterioNino Belvedere.

Porque alguien llega a los ideales, a los principios. Por qué es tan bien visto decir soy un hombre de principios. Juan José Campanella es un hombre de principios. Pero hay principios que es mejor dejar de seguirlos. No importa que en este caso la institución iglesia también sea algo poco digno. El sacerdote haciendo el presupuesto del costo de la boda no tiene perdida. Pero es ante esta institución a la que acude humildemente “Nino Belvedere” relegando sus ideales sostenido firmemente durante 44 años.

La escena del padre, dentro de la imponente iglesia, su andar lento con un bastón se me asemeja a un hombre vencido derrotado entregando su ideal. En nombre del amor, para que quede claro en nombre del amor hay que renunciar a los ideales políticos, porque los ideales políticos no traen felicidad. Y hay que aceptar la autoridad de la iglesia. No importa que la iglesia este más preocupada por el dinero o las normas que en ayudar a la gente. Y no importa que la esposa de Nino –Norma Belvedere– tenga Alzheimer.

Hoy que el Macrismo se sumerge en una crisis económica, la excusa es la misma. El pasado es el culpable, esos ideales tan perversos que no son mencionados, son los responsables

Representa si un ideal, el ideal de esa época, la película es del año 2001. Anoche cuando la vi otra vez pude sentir el ambiente propio de esa época. Era como una crisis en cámara lenta todo sabíamos lo mal que estábamos, pero todo sabíamos que no había salida. Pero una cosa era clara, no eran, esos viejos ideales, el pasado. La pregunta aquí es porque eran malos, el guion no lo explica. La maldad es maldad y punto. A Campanella, no le interesa explicar por qué es malo. Le interesa más apuntalar el hecho de que se deben dejar de lado. Por más que en frente halla algo defectuoso, pero normal. Hoy que el Macrismo se sumerge en una crisis económica, la excusa es la misma. El pasado es el culpable, esos ideales tan perversos que no son mencionados, son los responsables.

Hace un par de años en la escuela de mi hijo, un 21 de septiembre sus compañeras de clase lo eligieron como el príncipe de la primavera, más tarde toda la escuela eligió también un rey. En la elección final el perdió, pero vino contento a contarme como había sido la elección. Tal vez porque me conoce, tal vez para ver mi reacción, en esa ocasión le dije que “yo nunca hubiera participado en algo así, por lo que se, los monarcas, no son buenos para nada. El mero hecho de la elección no hace más que afianzar la idea de que debe haber un monarca que gobierne a los hombres. Y afirme. Porque nunca hay una asamblea, un foro público. En donde los alumnos lleguen a un consenso de cómo va a hacer la fiesta de la primavera. Solo eligen un rey, deben elegir un presidente. A tu directora, le interesan más esas tonterías que hacer elecciones para el centro de estudiantes”. La cosa quedó allí, pasaron unos tres años y mi hijo me dijo que “se anotó para participar en las elecciones del centro de estudiantes”. De mas esta aclarar que tomo esta decisión fundada más en el espíritu de los principios democráticos.

Los ideales le dan forma a nuestro mundo, los ideales y los principios son los pilares de la sociedad. La destrucción de los mismos debe ser conceptual fundada debatida y asumida por quien o quienes los sostienen. No en nombre del “amor Campanella”. Tal vez la única cosa individual sea el amor de pareja. Ya que es una decisión personal y exclusiva entre 2 persona -uno puede estar enamorado y no ser correspondido- de marera recíproca. El uno ante el otro “el objetivo de un hombre es amar a una mujer y el de una mujer amar a un hombre”.

De las personas de todas las épocas y lugares esta valoración del ser humano les parecería bastante pobre –Boswell 1995 p. Xix-, renunciar a los principios, que hacen a nuestra vida colectiva. En nombre de un principio individual. Es el tipo de sociedad que estallo en el 2001 ¿esta mal el amor? claro que no ¿están mal los principios? claro que no; lo que está mal es derribar los ideales colectivos, comunitarios, en nombre de la decisión individual. Sobre todo cuando en el amor anida otro sentimiento bastante actual en este tiempo, la codicia. Que es la base de neoliberalismo, ahora que lo pienso… mi Padre era Peronista y madre fué Radical, y ellos juntos demostraron un romance nacional.

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